En los últimos tiempos, varios han sido los factores que han favorecido la proliferación de este tipo de despachos:
• En primer lugar, legales. La adaptación de la MIFID, directiva comunitaria que entre otros objetivos busca “profesionalizar” el sector de asesoramiento, ha animado a muchos banqueros privados a incorporarse a esta nueva profesión, y vincularla al servicio de una o varias familias con las ya mantenía relación comercial y grado suficiente de confianza para planteárselo.
• Por otra parte, destaca la respuesta ofrecida por las Bancas Privadas tradicionales, que en unos momentos de mercado tan complicados como los que sufrimos no han sabido estar a la altura o dar contundente respuesta a los grandes patrimonios, protegiéndolos o no asumiendo excesivos apalancamientos financieros Estos grandes patrimonios, vinculados a empresarios/ emprendedores, han optado por montarse su propia estructura y supervisarla como si una de sus empresas se tratase.
• Finalmente, la situación laboral en el mercado de Banca. La desaparición/cierre de algunas Bancas Privadas extranjeras o la eliminación de los departamentos de Banca especializada en entidades de tamaño medio por falta de sostenibilidad, ha puesto en mercado gran número de profesionales, que sin planificarlo se encuentra con la oportunidad de poder desarrollar su proyecto de asesoramiento independiente. Al fin y al cabo el cliente (lo más complicado de conseguir) ya lo tenían.
La oportunidad está detectada, y son muchas las entidades financieras que se han lanzado al mercado en los últimos años, y ahora con mayor sentido, a buscar la fórmula para poder canalizar hacia su entidad tan apetitoso bocado.
En cualquier caso, vayan familiarizándose con el término, porque no me cabe la menor duda que los
próximos años los Family Offices van a multiplicarse y, por tanto, a facilitarse e el acceso a los mismos.
Publicado en Cambio Financiero • abril 2009 • nº 11 •